El club de fútbol más antiguo del mundo se considera que es el Sheffield Football Club (1857), que hoy juega en la Northern Premier League, la séptima categoría inglesa. En parte se pone en duda su continuidad; en ese caso, el club más antiguo aún existente sería el Notts County (1862). El club más antiguo de Alemania es el berlinés BFC Germania 88; los «germanos» se proclamaron tres años más tarde primeros campeones (no oficiales) de Alemania, pero hoy los berlineses juegan en la Kreisliga B (décima categoría). El segundo y el tercer club más antiguos, el Karlsruher FV (1891) y el Wittener FC 1892, juegan en Baden-Wurtemberg y en Bochum, incluso en la Kreisklasse C. En la Suiza apegada a la tradición, en cambio, al club de fútbol más antiguo, el FC St. Gallen fundado en 1879, se le permite competir en lo más alto de la Super League.

¿Cuándo encontramos los primeros testimonios de juegos de pelota en Suiza? En Oberwinterthur se excavaron cerámicas romanas cuyos adornos parecen pelotas de juego –la pequeña y redonda pila o el grande y cilíndrico follis– y en varios lugares hay referencias a un sphairisterion, una casa de juego de pelota. Un juego de pelota particular no solo lo describe Berchtold Haller en 1543 para Murten: también lo observó el italiano Poggio Bracciolini en 1416 en el balneario de Baden: «No jugaban como entre nosotros; hombre y mujer se lanzan, según a quién quieran más, una pelota llena de cascabeles. Todos corren entonces a atraparla, cada uno la devuelve a su propia amada, y quien la recibe ha ganado». Hay que reconocer que esto todavía tiene poco que ver con el fútbol, pero resulta bonito de oír, ¿verdad? Continúa en la entrada Enfermedad inglesa.

«El señor Gamper desea organizar partidos de fútbol. Se ruega a los interesados que se dirijan a la redacción». Este pequeño anuncio en la revista «Los Deportes» del 22 de octubre de 1899 puede considerarse el acta de nacimiento del FC Barcelona, fundado formalmente el 22 de noviembre de 1899 por ingleses y escoceses, pero también por suizos como Walter «Gualteri» Wild, Paul Haas y Hans Gamper. Este no solo era entrenador, sino también capitán y, como delantero centro, un goleador junto al cual un Lionel Messi casi habría parecido un recogepelotas. Se dice que marcó 110 goles (según otras fuentes solo 100) en 48 partidos hasta su retirada en 1903, a los 28 años. Los colores del FC Barcelona siguen siendo un enigma sin resolver. Azul y rojo. ¿Se remontan al FC Basel, al que Gamper perteneció hasta que las nuevas normas federativas prohibieron pertenecer a varios clubes? ¿Recuerdan al cantón «azul» de Zúrich y a la vez al FC Zürich, que entonces jugaba de rojo y blanco? Probablemente se trató de un compromiso internacional: las facciones suiza y británica no lograban ponerse de acuerdo sobre los colores del club, hasta que un lápiz bicolor rojo y azul, que casualmente estaba sobre la mesa, inclinó la balanza. Los suizos pudieron interpretar los colores a su manera, igual que el posterior presidente Arthur Witty, a quien le recordaban al Waterloo Rugby Football Club de Londres.

Súper Mario fue uno de los últimos personajes de verdad de la Bundesliga. Su carrera lo llevó del Kaiserslautern al Werder Bremen y al Bayern de Múnich, y de nuevo al Kaiserslautern, además de 30 veces a la selección alemana. Como Lothar Matthäus (véase esa entrada), nunca se mordió la lengua. Aquí van siete ejemplos, con variantes.

1a: Siempre he dicho que no soy fondista, si no, ya podría apuntarme al maratón.

1b: A mí no, yo solo juego 70 minutos.
(a la pregunta de si los profesionales sufrirían sobrecarga en la nueva temporada)

2: Para eso tendría que venir primero un seleccionador al Betzenberg [en Kaiserslautern]. El último, que yo sepa, fue Sepp Herberger.
(a la pregunta de por qué no era convocado para la selección)

3a: Tuve con el policía una conversación excepcional.
(sobre la supuesta pelea en una pizzería de Ratisbona que provocó su sanción)

3b: En la Bundesliga o en el Bayern no hay solo jugadores que van siempre a misa los domingos.
(al día siguiente de su sanción)

4: ¡Ahora parece un siniestro total recién pintado!
(sobre su compañero del Bayern Christian Ziege, rapado al cero)

5: Siempre he dicho que no me importa quién juegue, lo importante es que juegue yo.

6. Sí, bueno, se ve que va a pasar algo, y luego pasa algo.

7. Cada lado tiene dos medallas.

 

…llega a Suiza

El testimonio más antiguo de un suizo sobre el fútbol procede del teólogo y filósofo Beat Ludwig de Muralt, que en 1694 observó en Londres cosas terribles: «A veces el pueblo se divierte de manera molesta, incluso descarada; así, cuando empuja el balón por las calles y disfruta rompiendo los cristales de las casas y de los carruajes con los que se cruza». Unos treinta años después, el siguiente testimonio de un suizo, César de Saussure, no es mejor: «Estos tipos te tiran al suelo sin dudarlo y encima se ríen».

La «enfermedad inglesa», como se la llama, recuerda más al rugby que al fútbol. Pero cuando el juego llega a Suiza, las cosas transcurren de forma algo más civilizada. Son los distinguidos institutos educativos, sobre todo en la Suiza francófona, donde este deporte arraiga. Por eso la idea extendida de que se trataba de un deporte puramente obrero debe matizarse ya en la fase inicial. Está documentado que en 1869 se jugaba al fútbol en el Institut La Châteleine de Ginebra. El verdadero pionero fue probablemente el Château de Lancy, también en Ginebra. Se habla de los años «hacia 1855» o incluso de 1843, pero eso todavía no está demostrado con claridad. Se jugaba con especial entusiasmo en Lausana, en el Institut La Villa Ouchy y en el posterior F.C. Lausanne. Sin embargo, el fútbol aún no se había impuesto definitivamente. Hacia 1880 se fundó el Lausanne Football and Cricket Club e incluso en el FC Basel, fundado en 1893, en la fase inicial se jugaba tanto al fútbol como al rugby.

El penalti fue inventado en 1891 por el fabricante de lienzos y deportista William McCrum, portero del Milford Everton FC en la Irish Football League. Al principio no había un punto, sino una línea de castigo que cruzaba todo el campo a 12 yardas (10,9728 m) de la portería. Hasta 1902 no se introdujeron el área de penalti y, con ella, el punto de penalti. Hasta 1906 el portero podía alejarse hasta 5,5 m de la línea de gol (área pequeña); desde 1997 puede volver a moverse sobre la línea de gol, como ocurría hasta 1929.

Si un partido terminaba en empate pero debía tener un vencedor, este se determinaba en un principio lanzando una moneda. Como sustitución se introdujo la tanda de penaltis, aplicada al comienzo con distintas configuraciones en algunos torneos nacionales, como la Copa yugoslava de 1952. En 1970, la regulación actual, con cinco lanzadores por equipo que se alternan, se inventó en paralelo en Israel y en Alemania. El primer gran torneo decidido en los penaltis fue el Campeonato de Europa de 1976 en Yugoslavia. Checoslovaquia se impuso a Alemania cuando Uli Hoeness lanzó por encima del larguero y Antonin Panenka transformó el suyo con una suave vaselina al centro de la portería.

Quien lo sepa sin hacer trampas podrá llamarse a partir de ahora «profesor de fútbol ULH» (Uli-Forte-Homepage). Fue, en la temporada 1898/99, el Anglo-American Club Zürich, que se disolvió al final de la segunda temporada. El AAC ocupa el puesto 51 en la clasificación histórica de la máxima categoría y se sitúa así por delante de tres clubes de Zúrich y tres de Lausana, todos ellos disueltos hace muchísimo tiempo: Fire Flies Zürich, Kickers Zürich, Lausanne Football and Cricket Club, Villa Longchamp Lausanne y Racing Lausanne.

Como entrenador del Grasshopper Club Zürich y del BSC Young Boys, Uli Forte contribuyó a que ambos equipos encabecen la clasificación histórica de la máxima categoría suiza. Pero, honestos como somos, tampoco queremos sobrevalorar esa aportación. Dado que el GC sumó en 115 años un total de 5088 puntos y el YB, en 113 años, nada menos que 4684, los puntos logrados bajo un solo entrenador no pesan demasiado. Los demás clubes suizos de U. F. siguen en el 5.º puesto (Zürich, con 4173 puntos en 110 años) y en el 42.º (Wil, con 70 puntos en dos temporadas). Los Red Stars de Zúrich nunca jugaron en la máxima categoría: fueron los Blue Stars, que con 21 temporadas entre 1900 y 1934 y 389 puntos ocupan aun así el puesto 29, por delante de clubes conocidos como Schaffhausen, Vaduz o Kriens.

En la novela china «A la orilla del agua», escrita hacia 1130, se relata entre otras cosas el ascenso de un futbolista pobre pero talentoso de Kaifeng, que con seguridad en sí mismo se rebautizó de Gao-el-futbolista a Gao-dios-del-fútbol. Testigo por casualidad de un partido en el palacio imperial, Gao impresionó al príncipe Duan con un gesto que, según la traducción literal de Helmut Brinker, se llama giro del pato mandarín y la pata (yuanyang gual), al parecer una chilena lateral en rotación golpeada con ambos pies. Poco después, coronado emperador Huizong (1100-1126), pudo incorporar libre a Gao-dios-del-fútbol a su equipo Concordia Cielo-Tierra, en la liga regular de las nubes.

¿El futbolista suizo más importante? ¿Köbi Kuhn? ¿Alain Sutter? ¿Stephan Lichtsteiner? No, seguramente sea Hans «Joan» Gamper (1877-1930). Se movía con soltura en varios deportes: jugaba al rugby, competía en ciclismo y en 1898 estableció récords suizos en 800 metros (2:21) y en 1600 metros (5:16,4). Pero su amor era el fútbol: allá donde lo llevaba el trabajo, se afiliaba al club local, como el FC Excelsior Zürich, el FC Basel y el FC Lyon. Y si no había ninguno, o si por algún motivo debía ser así, fundaba uno él mismo junto con amigos afines: así nacieron el FC Zürich (1896) y el FC Barcelona (1899). En 1929 perdió todo su patrimonio en la crisis económica mundial y en 1930 se quitó la vida, probablemente también porque a él, presidente en varias ocasiones, se le había prohibido todo contacto con su FC Barcelona por su apoyo al catalanismo. No todos los enigmas en torno a Hans Gamper están resueltos. Cabe esperar, por tanto, que a más tardar en 2027, con motivo de su 150.º aniversario, se le dedique una biografía completa. Véase también la entrada Barcelona.

La Fédération Internationale de Football Association es, como federación mundial de fútbol, una institución respetable, pero desde el punto de vista de su nombre una construcción bastante curiosa. Fundada en París en 1904, no adoptó en su denominación oficial la fórmula francesa completa «Associations de Football», sino el nombre propio inglés «Association Football», que en la patria del fútbol servía para distinguirlo del rugby football o del fútbol americano. La traducción correcta es, por tanto, «Federación internacional del Association Football» o, como mucho, «Unión internacional del fútbol federado».

En realidad no queríamos hablar del nombre, sino de dos reglas introducidas en 1904: el tiro libre directo y el pantalón que deja libre la rodilla. Quizá algún día se suprima de nuevo el tiro libre directo, porque demasiados partidos se deciden con estos disparos de artista, ciertamente preciosos. Pero al pantalón corto no se renunciará jamás. Naturalmente hay variantes de moda: en los años setenta el bajo del pantalón fue subiendo sin parar, como la moda, hasta que no pudo subir más y el dobladillo emprendió la retirada.

7 veces (más la propina de Beni)

También los suizos saben que lo redondo tiene que entrar en lo cuadrado. Y saben que al fútbol le hace falta también algo de diversión. Por eso algunos jugadores nos sacan de vez en cuando una sonrisa con sus salidas ingeniosas.

  • En la Eurocopa de 2016 la selección suiza vivió un auténtico «camisetagate». Después de que también contra Francia se rompieran las camisetas, Xherdan Shaqiri comentó: «Espero que Puma no fabrique preservativos».
  • «Tenemos que intentar hacer nuestros errores todavía mejor la próxima vez». El capitán Gökhan Inler tras la derrota de Suiza por 2-5 ante Francia en el Mundial de 2014.
  • En la previa del play-off de Champions del FC Zürich contra el Bayern de Múnich (2011), a la pregunta de qué camiseta deseaba, Admir Mehmedi respondió: «Soy futbolista profesional y no estoy aquí para cambiar camisetas».
  • «Da isch doch ä Gränni» («pero si es un llorica»), dijo en 2002 el entrenador del Thun, Hanspeter Latour, tras la piscinada de un jugador del Servette de Ginebra, y se convirtió así en una figura de culto.
  • Los comentaristas de televisión también son a veces verdaderos futbolistas. En todo caso, Dani Wyler dijo una vez: «Una ocasión enorme. La portería estaba vacía… salvo por el portero».
  • «El césped parece viejo y gastado, de algún modo me recuerda a la ropa de la Kelly Family». Bernhard Beni Thurnheer. Y un poco más de Beni nacional: «Todos le hablan al árbitro, pero a McCurry le da igual» o «Esa falta de Simic no fue buena para la imagen».
  • Y por último, la leyenda arbitral Urs Meier, en su papel de comentarista de la ZDF, sobre Köbi Kuhn (1943-2019), seleccionador nacional de 2001 a 2008: «Köbi Kuhn fue suizo del año hace dos años. Eso no se consigue así como así. Para eso hay que ser suizo».

Cuando en 2017 la selección inglesa sub-21 cayó en las semifinales del Europeo, el Evening Standard tituló: «Era una historia demasiado conocida». Desde 1990 y hasta ese momento, la selección inglesa «de verdad» había tenido que llegar siete veces a los penaltis en grandes torneos y solo había ganado una: en 1996, en los cuartos de final del Europeo en casa contra España, para caer después igualmente en semifinales ante Alemania, de nuevo desde los once metros. En el Mundial de 2018 en Rusia la maldición se rompió en octavos ante Colombia; definitivamente, hasta que en la próxima ocasión a los ingleses les vuelvan a temblar los nervios y las rodillas.

Siete sabidurías futbolísticas alemanas de siete sabios del fútbol alemán

  1. Sepp Herberger: El balón es redondo y el partido dura 90 minutos.
  2. Andreas Brehme: Si llevas mierda en los tacos, llevas mierda en los tacos.
  3. Otto Rehhagel: A veces se pierde y a veces ganan los otros.
  4. Franz Beckenbauer: El motivo no fue la causa, sino el detonante.
  5. Berti Vogts: Creo que el primero de la tabla puede ganar en cualquier momento al líder.
  6. Paul Breitner: Luego llegaron los penaltis. Todos estábamos muertos de miedo, pero a mí me salió todo muy fluido. (Paul Breitner)
  7. Uwe Seeler: En fin, una falta normal para mí no es antideportiva.

El jugador con más internacionalidades de Alemania y futbolista mundial del año 1991 era —como Mario Basler (véase esa entrada)— siempre bueno para una frase de comicidad no siempre buscada. Aquí van siete ejemplos especialmente logrados:

  1. La ventaja en ocasiones estuvo equilibrada.
  2. ¡Ahora no debemos meter la arena en la cabeza!
  3. Árbitro no entra en mis planes, más bien algo que tenga que ver con el fútbol.
    (a la pregunta sobre su ocupación tras la carrera)
  4. Somos un grupo bien intrigado.
  5. Enseguida noté que es un dolor de presión, cuando uno aprieta encima.
  6. Sí, la espalda es el talón de Aquiles del cuerpo.
  7. Es importante pensar noventa minutos en el próximo partido con toda la concentración.

¿Es realmente correcto el término «Penalty», tan usado en Suiza, y con él «Penaltyschiessen»? En el caso del penalti se trata, en efecto, del castigo de una infracción de un defensor dentro del área. Otra cosa es la tanda de penaltis, que sirve para determinar de forma rápida, pero lo más justa posible, al equipo vencedor. El término neutro «tanda desde el punto de penalti» hace más justicia a esa circunstancia. Pero quizá algún jugador sí se sienta castigado por el destino cuando, agotado, tiene que asumir la responsabilidad del lanzamiento decisivo.

«¿Quién soy yo, a quien faltan manos, pies y cabeza, y a quien por eso todos tienen por muerto? Tengo un aliento largo, me muevo de aquí para allá, arriba y abajo, alto y bajo. Ay, qué duro destino llevo: sin culpa alguna soy despreciado por grandes y pequeños. Me golpean y me patean: al sur, al oeste, al norte y al este, y sin embargo no hago daño a nadie. Solo cuando me falta el aire y ya no puedo más me dejan por fin en paz». La solución, que damos en la entrada Shakespeare, es relativamente fácil en este contexto. Pero para quien lo leyó en 1580 en la colección de poemas «Un ramo de claveles» de Humphrey Gifford, debió de ser algo más difícil, porque con los claveles no tiene realmente mucho que ver…

Naturalmente, las diferencias entre el palmarés y la clasificación histórica son mínimas, pero como antiguo entrenador de tres clubes históricos de éxito uno bien puede alegrarse de ese parecido: 1. Grasshopper Club Zürich 27 títulos (el último en 2003), 2. FC Basel 20 títulos (el último en 2017), 3. Servette FC 17 títulos (el último en 1999), 4. BSC Young Boys 14 títulos (el último en 2020), 5. FC Zürich 12 títulos (el último en 2009) y 6. FC Lausanne-Sports 7 títulos (el último en 1965). Tres veces campeones suizos fueron el FC Lugano, el FC La-Chaux-de-Fonds, el FC Aarau y el FC Winterthur; dos veces ganaron la liga el FC St. Gallen, el FC Sion y el Neuchâtel Xamax, y un título cada uno lograron el FC Luzern, el FC Biel, el AC Bellinzona, el Cantonal Neuchâtel, el Etoile Sporting La-Chaux-de-Fonds, el SC Brühl St. Gallen y el Anglo-American Club Zürich.

Quien más partidos disputó en la máxima categoría suiza fue Urs Fischer (*20 de febrero de 1966). Fischer jugó 545 encuentros, 302 de ellos con el FC Zürich (1984-87 y 1995-2003) y 243 (1987-95) con el FC St. Gallen. Fischer, que disputó cuatro partidos internacionales, marcó en total 15 goles. Mucho más certero que el defensa Fischer fue el ariete Peter Risi (1950-2010). Con La-Chaux-de-Fonds, Winterthur, Zürich y Luzern, el quince veces internacional marcó entre 1970 y 1984, en 359 partidos, un total de 216 goles y fue máximo goleador en 1976, 1979 y 1981. Los siguientes goleadores son Fritz Künzli (1946-2019), con 201 goles en 313 partidos, y Rolf Blättler (*24 de octubre de 1942, Uster), con 174 tantos en 332 encuentros.

A veces provoca caras coloradas y puede influir de forma decisiva en el desarrollo de un partido, ya que el jugador que ve la tarjeta roja puede irse pronto a la ducha mientras su equipo tiene que arreglárselas con un hombre menos. La tarjeta roja se introdujo a modo de prueba en 1968 en el torneo olímpico de fútbol de México y de forma definitiva en 1970 en el Mundial celebrado en ese mismo país. En el año en que se puso en línea esta página web, la tarjeta roja cumple exactamente 50 años; pero como damos por supuesto que también después seguirán llamando la atención, tanto la tarjeta roja como esta página, renunciamos a hablar de aniversario.

En las escuelas privadas y las universidades inglesas, el fútbol y el rugby —y sobre todo una forma mixta de ambos— se hicieron cada vez más populares. Las reglas de rugby más antiguas que se conocen son de 1845; las del fútbol, de 1848. Pero la falta de uniformidad de las reglas impedía las competiciones entre las distintas universidades. En 1863 se fundó la federación inglesa Football Association (FA) con el objetivo de unificar las todavía muy diversas reglas del fútbol. A raíz de disputas reglamentarias, en 1871 algunos clubes fundaron con la Rugby Football Union (RFU) una federación rival.

Según la leyenda, el rugby habría nacido durante un partido de fútbol en la ciudad del mismo nombre. En 1823, cuando el equipo de William Webb Ellis se encaminaba a la derrota, este agarró el balón con las manos y lo depositó en la portería contraria. Aunque existen dudas fundadas sobre la veracidad de la historia, el trofeo del Mundial de rugby union lleva el nombre de William Webb Ellis (la Webb Ellis Cup).

Desde 1973 se premia a los mejores futbolistas de Suiza. El primer galardonado fue el basiliense Karl Odermatt. Desde 1998, el mejor futbolista suizo de la selección es distinguido como Credit Suisse Player of the Year, con independencia de si juega en Suiza o en el extranjero. Además, los mejores jugadores de la Super League, sea cual sea su nacionalidad, son elegidos Axpo y después Raiffeisen Player of the Year.

Los galardones más numerosos fueron para Heinz Hermann (5 veces, la última en 1988) y Alex Frei (3 veces Credit Suisse Player of the Year, la última en 2007, y 2 veces Axpo Player of the Year, la última en 2012), así como para Umberto Barberis (3 veces, la última en 1980) y Kubilay Türkyilmaz (3 veces, la última en 1998). Dos galardones cada uno lograron Stéphane Henchoz (2001/02), Stéphane Chapuisat (2001/04), Hakan Yakin (2003/08), Diego Benaglio (2009/13), Xherdan Shaqiri (2011/12) y Yann Sommer (2016/2018).

En el fútbol femenino, la mejor jugadora del año se elige desde 1998. Lara Dickenmann ganó este premio 8 veces (la última en 2018), Ramona Bachmann 3 veces (la última en 2019) y Marisa Brunner 2 veces (2005/07). A ellas se suman nueve jugadoras distinguidas una vez cada una.

«Football is all the sport nowadays», se lee en una obra de teatro inglesa de 1633: el fútbol es el juego de hoy. Que el fútbol, deporte popular, podía ser peligroso lo demuestra un incidente ocurrido en Norfolk en 1321, en el que interviene incluso el papa Juan XXII desde Aviñón. «Mientras el canónigo William de Spalding golpeaba el balón con el pie durante un partido, uno de sus amigos, llamado también William, corrió contra él y se hirió tan gravemente con el cuchillo que el canónigo llevaba en su vaina que murió seis días después. A William de Spalding se le concede dispensa papal, pues no le corresponde culpa alguna y lamenta profundamente la muerte de su amigo». El accidente tuvo, no obstante, consecuencias: el sínodo de 1364 prohibió a los sacerdotes ingleses participar en el juego del fútbol.

No precisamente aficionado al fútbol era Sir Richard Maitland (1496-1586), que en su poema «Consuelo de la vejez» dice: «Cuando los jóvenes vuelven del campo donde han jugado al fútbol —con el hombro roto—, doy gracias a Dios por estar casi ciego: así de viejo soy».

No hace falta que a uno le guste el fútbol, pero no se puede prescindir de él, tampoco como poeta. Incluso Shakespeare (1564-1616) demuestra su actualidad con el fútbol: en «El rey Lear» hace exclamar al conde de Kent, indignado: «¡Despreciable jugador de fútbol!». Y en «La comedia de las equivocaciones», el criado Dromio se queja a su señora Adriana: «¿Debo rodar así para vos? ¿Me tomáis por un balón de fútbol? Vos me echáis a patadas de aquí para allá, y él me devuelve de allá para acá. Si he de seguir en este servicio, tendréis que forrarme de cuero».

Y ahora también la solución de la adivinanza (véase esa entrada): A football made of a bladder. Un balón de fútbol hecho con una vejiga de cerdo.

(siete sabidurías futbolísticas británicas)

  1. El fútbol es un juego de 22 personas corriendo por ahí y al final siempre gana Alemania. – (Gary Lineker)
  2. Hay quien cree que el fútbol es cuestión de vida o muerte. No me gusta esa actitud. ¡Les aseguro que es mucho más serio! (Bill Shankly)
  3. Gasté buena parte de mi dinero en alcohol, mujeres y coches rápidos… El resto simplemente lo derroché. (George Best)
  4. Para seguir siendo el número uno tienes que entrenar como si fueras el número dos. (Maurice Green)
  5. No han cambiado las posiciones, solo se han colocado de otra manera. (Terry Venables)
  6. No creo en la suerte, pero estoy seguro de que la vamos a necesitar. (Alan Ball)
  7. Si uno quiere celebrar una gran fiesta en Wembley, entonces de ninguna manera debe invitar a los alemanes. (Alan Shearer)

A pesar del videoarbitraje y de las tarjetas amarillas y rojas, el silbato sigue siendo el acompañante más importante del árbitro. Se introdujo en 1878, cuatro años después del propio árbitro. Durante once años la Football Association británica consideró superflua la figura del árbitro. En aras del juego limpio, los ingleses estaban obligados a resolver amistosamente las infracciones. Al menos les ayudaban dos jueces auxiliares (umpires). El referee fue al principio solo una especie de instancia de apelación, ascendido a árbitro en 1873/74 y autorizado desde 1877 incluso a pisar el terreno de juego. En 1891 los umpires quedaron definidos como jueces de línea en el sentido actual. Ah, sí, el silbato: se empleó por primera vez en el partido entre Nottingham Forest y Sheffield.

Enviar un objeto redondo a otro lugar con la mano o con el pie es algo humano. Por eso existen desde tiempos remotos formas tempranas de balonmano o, lo que más nos interesa, de fútbol. De los comienzos en la patria del fútbol nos ocupamos en la entrada Shakespeare. Pero ya en el segundo milenio antes de Cristo existía en China un juego parecido al fútbol llamado Cuju (empujar con el pie – balón). No se conocen las reglas, pero el juego formaba parte del programa de instrucción militar (véase también Gao, dios del fútbol). Del juego (de balón con el pie) Tepük (patada) de los pueblos turcos en el siglo XI informa el erudito turco Mahmud al-Kashgari (1008-1105). Una crónica francesa recoge para el año 1137 que un muchacho que participaba en un juego popular de balón murió a causa de las patadas, y al florentino Antonio Scaino da Salò le debemos una descripción del Calcio Storico escrita en 1555: «Al corredor que recorre el campo con el balón en la mano deben abrirle paso algunos hombres fuertes, para que su hombre tenga libre paso sin estorbos. Pero si se ve atacado por una gran multitud, debe aflojar la carrera y … empujar el balón, y eso podrá hacerlo más rápido con el empuje del pie que de otro modo, ya que un empuje así es más seguro». Se entiende, pues, que ofrezcamos más indicaciones sobre la historia del fútbol en la entrada Rugby.

¿El mejor futbolista de todos los tiempos? Si esos «todos los tiempos» empiezan en 1991, entonces es el argentino Lionel Messi o el portugués Cristiano Ronaldo. Desde 2008, la elección del mejor futbolista del mundo del año, que realizan los seleccionadores y capitanes de las selecciones, ha recaído una sola vez en otro jugador: el croata Luka Modrić (2018). El honor de ser el primer futbolista mundial del año le correspondió al alemán Lothar Matthäus. Fueron elegidos más de una vez: Lionel Messi (6 veces, la última en 2019), Cristiano Ronaldo (5 veces, la última en 2017), Zinédine Zidane (3 veces, la última en 2003), Ronaldo (3 veces, la última en 2002) y Ronaldinho (2 veces, la última en 2005).

Estas estrellas mundiales jugaron sobre todo en el FC Barcelona (12) y en el Real Madrid (9), pero también en la Juventus de Turín (4) y en el Inter y el AC Milan (3 cada uno). Los clubes restantes también se pueden enumerar sin problema. Son solo tres: Manchester United, PSV Eindhoven y Paris St-Germain.

Las futbolistas mundiales del año se eligen solo desde 2001. Este honor ha recaído con más frecuencia en la brasileña Marta (6 veces, la última en 2018), la alemana Birgit Prinz (3 veces, la última en 2005) y las estadounidenses Mia Hamm (2 veces, la última en 2002) y Carli Lloyd (2 veces, la última en 2016). Fueron futbolistas mundiales del año una vez cada una las estadounidenses Abby Wambach (2012) y Megan Rapinoe (2019), las alemanas Nadine Angerer (2013) y Nadine Kessler (2014) y, únicas de su país, la japonesa Homare Sawa (2011) y la neerlandesa Lieke Martens (2017). Han sido distinguidas con especial frecuencia jugadoras del 1. FFC Frankfurt (4 veces) y del sueco Umeå IK (3 veces).

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